jueves, 18 de septiembre de 2008

Rafting en el Río Acequia

En una de esas tardes libres que tuvimos mientras hacíamos nuestra gira socialista por los estados, fuimos hasta el imponente Río Acequia, en el estado Barinas, a una hora aproximadamente de la ciudad capital, para disfrutar del rafting, pero en el nivel básico, (existen como cuatro o más).

En la vans, camino al Acequia





Desde el puente, antes de comenzar la aventura.

















Junto a Harris, quien nos llevó en la vans hasta el Río Acequia. Él es quien hace los paseos

El Río Acequia es popular por sus revueltas aguas, de hecho en temporadas de invierno, es uno de los sitios predilectos por cualquier turista extremo. Hacen paseos de hasta cuatro horas remando, acampando y continuando la aventura al día siguiente.




Estas cruces nos asustaron, están en la entrada, como advirtiendo de algo…





Escuchando las indicaciones de Víctor, nuestro instructor






Armados con cascos, remos y chalecos salvavidas, nos fuimos Érika, Katiuska, Eduardo y yo, a bordo de una balsa, Río Abajo, con nuestro instructor, el señor Víctor y dos ayudantes más.















Al principio todo es suave…y hermoso

Así, remamos en forma vertical de adelante hacia atrás, para avanzar, y de atrás hacia delante para retroceder o cruzar.


Batallando, metidos en los rápidos
Te empapas toda la ropa y entre los tips están, que debes meter tus pies firmemente debajo de los asientos y los bordes de la balsa. Mantenerte realajado, sin tensión, para que en caso de que la balsa salte, no te caigas sino más bien te dejes llevar por el movimiento.

Casi a nuestra llegada, cerca del puente

Si en una de esas oportunidades, la balsa tropieza con una roca o es bruscamente movida por una corriente y alguien se cae al agua, jamás debe soltar el remo, debe mantenerse boca arriba flotando para evitar chocar con las rocas y hundirse, sin intentar nadar. Tampoco nadie se puede lanzar a rescatarlo; el instructor utilizará la parte posterior del remo para tratar de sacar del agua al caído y éste, con su remo, también debe utilizarlo para sujetarse del remo del instructor. Sólo cuando la persona está muy lejos de la balsa, se le lanza una cuerda y espera a que lo halen.

Misión cumplida, trabajo en equipo
A bordo, no se pueden llevar cámaras fotográficas, a menos que sean resistentes al agua (como algunas desechables) o la guardes en unas carcasas especiales.

Se hacen paradas obligadas para que los aventureros se salgan de su bote y se lancen desde una lomita al agua, pero con una corriente serena, sin peligro, muy paradisíaca. Una caída como de 7 metros o un poco más, algo que para quien no está acostumbrado, le acelera el corazón, pero es muy divertido y excitante. Una vez que te lanzas la primera, sigues lanzándote, aunque en mi caso, yo no dejé de sentir temor.

Nos encantó el color del agua, de momentos parecía como el agua del mar, pero dulce. Mucha gente utiliza la parte de llegada de quienes practican rafting, junto al puente, como balneario.

El paisaje, lo poco que pudimos apreciar, es hermoso, con vegetación de selva tropical, mucho verdor (enormes helechos), se escuchan los ruidos de los animales y se observan muchas aves sobrevolando.

Hay piedras en diversos tonos marrón, todas con formas muy ovaladas, las que están sumergidas en el agua sirven de hábitat para otros animales acuáticos, porque le crecen como algas.



Nuevamente mis compañeros de trabajo, fueron excelentes aventureros y amigos de viaje. Lo disfruté mucho. Gracias a la Revolución y gracias a ustedes.

Otra foto más para complementar, ante la cruz de Sabaneta, pueblo donde nació el Comandante Chávez